.....::    fonte.es     2021-02-21
 




Objetivo 40 en la Covid-19


Durante estos días pasados la pandemia de coronavirus ha mejorado sustancialmente. A día de hoy, 21 de febrero, hemos recuperado el nivel de noviembre y seguimos bajando la incidencia. Esto significa que las medidas restrictivas están funcionando y que son la mejor medida -junto con la vacuna- para combatir la expansión del virus.  

 

Creo que es importante saber hasta dónde podemos tolerar cierto número de contagios mientras no se encuentra una solución definitiva al problema. Lo ideal -no cabe duda- sería que hubiese cero contagios, pero esto es imposible de momento.  

 

Para adoptar medidas de contención contra el virus el criterio de referencia más habitual es considerar la incidencia acumulada. Este valor se obtiene de calcular cuántos habitantes por cada 100.000 se han contagiado en los últimos 14 días. Es un valor muy cercano al de enfermos activos cada 100.000 habitantes y más fácil de calcular que éste. Así, nuestras autoridades han ido tomando medidas restrictivas en función de la incidencia acumulada en ayuntamientos, áreas sanitarias y comunidades:

 

Por debajo de 25:  pocas medidas o ninguna.
Entre 25 y 50: nivel bajo de restricciones.
Entre 50 y 150: nivel medio.
Entre 150 y 250: nivel alto.
Más de 250: máximo nivel.

 

Hasta ahora el otro índice que las autoridades tomaron en consideración (por fuerza) es el de ocupación de UCI. Con las UCI saturadas no sería posible atender a todos los enfermos y habría que dejarlos sufrir o morir en casa. De ahí que se hayan ampliado las medidas restrictivas una vez superado el 30% de ocupación de camas en UCI. A pesar de todo, hemos sido testigos del desbordamiento en la ocupación de UCI, con casos de áreas sanitarias donde se sobrepasó el 100% de ocupación. Llegada esta situación, muchos pacientes fueron trasladados a hospitales de campaña y hoteles medicalizados, sobre todo en la primera ola.

 

En mi opinión estos criterios son poco ambiciosos. La Covid-19 exige mucha más contundencia: en cuanto se atisba un rebrote (porque la incidencia acumulada sobrepasa los 50 casos por cada 100.000 habitantes con razón de tasas superior a 1,2), se deberían implementar las restricciones de alto nivel. Es decir, conviene actuar con más contundencia y por períodos más breves de tiempo. Por experiencia se observa que cada día ganado al virus se reducen dos días de restricciones severas. Además, este sistema evita la expansión del virus hacia zonas con menos afectación que podrían continuar con pocas restricciones.

 

Parece que en algunos países entendieron esto hace tiempo y por eso consiguieron una evolución envidiable de la epidemia. En este sentido parece más adecuado implementar restricciones fuertes inmediatas en aquellos lugares donde aparezcan los rebrotes y relajarlas paulatinamente en cuanto mejoren las cifras. Además, este sistema favorece a los sanitarios que, hasta ahora, se han visto desbordados en demasiadas ocasiones lo que conduce a un hastío laboral muy peligroso.

 

A continuación mostraré tres gráficas que ayudarán a entender la importancia de mantener a raya los contagios. Se refieren a la situación en Galicia.

 

Gráfica de pacientes hospitalizados frente a casos activos.

(Pulsar sobre la imagen para ver la evolución)

 

Hospitalizados Vs Activos en Galicia

 

En esta gráfica se observan tres hechos notables:

 

En primer lugar, vemos una estupenda correlación entre ambas magnitudes: la tendencia clara es la de que van al hospital alrededor de un 7% de los contagiados activos que hay en un día concreto.

 

En segundo lugar, notamos que durante los primeros meses de epidemia (los puntos grises de la primera ola), el número de hospitalizados sobrepasó con creces la línea de tendencia del 10% (la tendencia observada es del 20%). Esto indica que los casos activos durante la primera ola debieron de ser tres veces más de los reportados oficialmente. Así en Galicia, en abril de 2020, seguro que estuvimos cerca de alcanzar los 20.000 casos cuando oficialmente hubo del orden de 6.000.

 

En tercer lugar, se observa que los casos recogidos durante el último mes (los puntos rojos), superan ligeramente el 7,5% de hospitalización media. Esto puede explicarse de dos maneras: o que la enfermedad se ha vuelto un poco más grave o que se ha dado de alta prematuramente a algunos enfermos por lo que hay menos casos activos de los que debiera. Personalmente me inclino por una combinación de ambas.

 

Gráfica de pacientes en UCI frente a hospitalizados totales.

(Pulsar sobre la imagen para ver la evolución)

 

UCI Vs Hospitalizados en Galicia

 

En la imagen superior también se aprecia una fuerte correlación entre los pacientes graves que acaban en la UCI y los hospitalizados totales. Al compararlas conjuntamente observamos una horquilla que va del 15% al 25%. La tendencia de los últimos tiempos (obsérvese la serie de puntos rojos), es la de acrecentarse el porcentaje de personas que van a la UCI, hecho que refuerza la idea anteriormente referida de que la enfermedad se está agravando, más desde que empezó el mes de febrero y descendió la incidencia. Habría que saber si esto se debe a la expansión de la variante inglesa por nuestro territorio.

 

Gráfica de fallecidos frente a pacientes en UCI.

(Pulsar sobre la imagen para ver la evolución)

 

Fallecidos Vs UCI en Galicia

 

Aquí observamos un comportamiento más errático que en las gráficas anteriores, aunque se evidencia una tendencia lineal promedio: fallece un 10% de personas respecto de las que hay en UCI (esto no significa necesariamente que fallezca el 10% de ingresados en UCI). La horquilla que cubre el 80% de casos se establece entre el 5% y el 15% de enfermos graves. Resulta significativo que el tope de fallecimientos se sitúe casi al mismo nivel en la tercera ola que en la primera, hecho que refuerza la idea mencionada anteriormente de que en abril de 2020 en Galicia rondamos los 20.000 casos activos.

 

También se puede ver que en la tercera ola que acabamos de pasar llegamos a una cifra tope de 250 personas en UCI, mientras que en la primera ola se llegó a un tope de 175. Tengamos en cuenta que en abril de 2020 había en Galicia 263 camas UCI. Esto significa que en Galicia estuvimos muy cerca del colapso hospitalario en aquel momento... y también ahora.

 

En enero de 2021, según el periódico "El Diario", se contabilizaban en Galicia 284 camas UCI públicas.

 

Desde la Xunta se afirmó que la cifra de camas UCI era de 785, teniendo en cuenta las de los centros privados (+501 camas) que no llegaron a ocuparse. Resulta impactante contrastar esta cantidad de camas en centros privados con las 48 en total que se contabilizaban en abril de 2020. Por puntualizar un poco más: en noviembre de 2020 (segunda ola), el periódico "El Correo Gallego" publicó una noticia en la que se cifra un total de 288 camas UCI públicas y 79 camas correspondientes a centros privados.

 

La gráfica es demasiado perfecta con respecto al número de fallecidos. Me explico: la recta de regresión pasa muy cerca del origen de coordenadas y esto refleja una proporcionalidad muy fuerte. Es de suponer que muchas personas, sobre todo en la primera ola, fallecieron en su domicilio sin poder ir a la UCI. Esto dejaría una huella en los datos que desplazaría la recta varias unidades en vertical. O sea, que el exceso de perfección responde a dos posibilidades: o bien en Galicia todas las defunciones por Covid-19 se producen en las UCI (completamente falso) o bien hay muertos en domicilios o residencias que no se tienen en cuenta en las estadísticas oficiales.

 

Ahora se pueden analizar en conjunto las tres gráficas para ver las dependencias entre variables. Según este pequeño estudio se pueden extraer las siguientes conclusiones:
1.- En torno al 7,5% de los enfermos activos por Covid-19 que hay un día cualquiera tendrán que ir al hospital.
2.- Habrá en UCI, aproximadamente, un 20% de los hospitalizados, o sea, aproximadamente el 1,5% de los casos activos (con un desfase de 5 días).
3.- Fallecerán cada día un 0,15% de los casos activos (con un desfase aproximado de 7 días entre ambas magnitudes).

 

Según este análisis, si un día cualquiera en Galicia hubiese como máximo 1.000 personas enfermas por coronavirus, ese mismo día se contabilizarían 75 hospitalizados de los cuales 15 estarían en la UCI al cabo de 5 días lo que daría lugar a uno o dos fallecidos dos días después.

 

Suponiendo esta cantidad de 1.000 personas como un máximo de casos activos, nos llevaría a una incidencia acumulada a 14 días de en torno a 40 casos por cada 100.000 habitantes. Esta cantidad de enfermos se reportó aproximadamente en dos fechas: el 17 de mayo y el 13 de agosto de 2020.

 

  Casos activos Nuevos infectados Hospitalizados Pacientes en UCI Fallecidos Tendencia
17 de mayo 1043 26 94 18 2 en descenso
13 de agosto 1095 142 40 1 1 en ascenso
PROMEDIO 1069 84 67 10 2  

 

Va a ser complicado llegar de nuevo a estas cifras y luego mantenerse estables o incluso reducirlas más. Pero a corto o medio plazo este sería un objetivo a conseguir: descender por debajo de 1.000 casos activos en Galicia o tener menos de 80 contagiados diarios o bajar de 40 puntos de incidencia acumulada.